No pases de largo porque a veces la basura tiene ojos… y te mira …

Juguetes destrozados, bolsas de basura abiertas, huesos de animales muertos, viejas y desvencijadas sillitas de niños, botellas y latas de distintas marcas, comida podrida, cacharros de todos los tamaños, y algo que se mueve y empieza a gritar.

Lula se desgañitaba para llamarnos la atención tirando sin parar de la correa que la sujetaba a un árbol, casi no se veía, pero se oía. Sin embargo acabábamos al lado de Lisi, que totalmente confundida con la basura, ni se movía, ni ladraba, sólo nos miraba con una expresión tan triste que creímos algún dolor le impedía hacer cualquier otra cosa.

Las sacamos de allí y poco a poco fuimos quitándoles las pulgas, los nudos de pelos que hacían que Lula no pudiera mover con naturalidad sus patitas.  Los gusanos que se estaban comiendo a Lisi, asquerosos con sus cabecitas negras y muy activos, habían entrado en su cuerpo por el ano, estaban acabando con los pocos excrementos que contenían sus intestinos y seguirían devorándola por dentro mucho antes de que su vida se apagase.

Tuvieron que pasar 5 días de cuidados, y comida especial para que Lisi pudiera levantarse. Aun le queda tiempo para poder recuperarse, pero ya nos sigue por todos lados, con sus ojitos tristes, aunque ahora tienen ya un poco de brillo, con su caminar cansado, con su corazón a mil por horas.

Lula parece un cerdito después de que le quitáramos por fin todos los pelos apelmazados y anudados, pocos pelitos le han quedado, no la reconoceremos cuando su pelo verdadero crezca, ahora tiene apenas unos mechones de un color rojizo indefinido, ni siquiera sabemos cuál es su color de pelo.

Ambas tenían las uñas larguísimas y terminaba en una punta muy fina, se les doblaban las patitas y no podían apoyarlas a penas, cortadas sus uñas, Lula se puso a correr, y Lisi pudo quedarse un ratito de pie cuando la sosteníamos.

Creemos que estas perritas pueden haber estado encerradas todo el año que tienen de vida, por sus uñas, por sus pelos malos, porque ninguna de las dos tiene desarrollada la musculatura de las patas.

Son otro ejemplo de la maldad y la crueldad humana con la que nos encontramos cada día. Es triste pensar el sufrimiento de estas dos pequeñas, es duro luchar con ellas cada día contra la muerte que no debieron conocer hasta su vejez, pero esperamos encontrar para ellas dos casas donde las cuiden para siempre, dos familias que las quiera como nosotros las queremos desde que las recogimos, personas con sentimientos, personas humanos y no humanos bestias.

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